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Dis blog is alaiv

Aunque no lo parezca.

Metas de año nuevo: cine

Ah, porque si hay algo que caracteriza al nabo que escribe es no entender nada, pero nada de cine. Las pocas películas que ví, del 80% no me acuerdo como eran, y del 95% no me acuerdo quienes actuaban. Sin contar el nulo criterio de selección de películas, claro. Soy algo así como el anticristo de Catalina Dlugi, Axel Kutchevasky (o como se escriba) y cía.

Pero he llegado a un pacto con una manga de sátrapas que me gastaban por no ver películas, sí señor. Un pacto arriesgado, pero que cumpliré. Cada uno hizo un listado de 5 películas que no podía dejar de ver. La meta es verlas todas durante el 2009. Sólo dos condiciones: que no incluyan mutilaciones en vivo y en directo (muertes todo bien, pero las mutilaciones no las soporto), y que ellos me presten los DVDs.

Esto resulta en un total de 40 películas a ver, es algo así como una por semana, incluso un poco menos. Para cualquiera sería una pavada. Para mí es entrar en estado de shock.

He aquí el listado:

  1. La comunidad
  2. Big fish
  3. The usual suspects
  4. 28 days later
  5. The conversation
  6. 2001: a space oddysey
  7. Aguirre, der Zorn Gottes
  8. Scarface
  9. León (El perfecto asesino)
  10. Pulp fiction
  11. Little miss sunshine
  12. The notebook (Diario de una pasión)
  13. Bram Stoker’s Dracula
  14. Annie Hall
  15. The Shining
  16. Reservoir dogs
  17. Todo sobre mi madre
  18. Amores perros
  19. Trainspotting
  20. The commitments
  21. The Bourne identity (Identidad desconocida)
  22. Sleepless in Seattle
  23. Rear window
  24. Metropolis
  25. Ronin
  26. The game
  27. Nueve reinas
  28. Being John Malkovich
  29. Men of honor
  30. All that jazz
  31. The meaning of life
  32. The party
  33. Alien
  34. Cabaret
  35. The others
  36. Eternal sunshine of the spotless mind
  37. Taxi driver
  38. The third man
  39. Death at a funeral
  40. Snatch

¿Lo lograré? Veremos, veremos. Por ahora, algo bueno: tengo que crear el tag “cine”. ¡Oh!

El Big Boing

Advertencia: este post puede llegar a ser un embole.

O Big Bounce, si lo quiere llamar como lo llama todo el mundo (?).

En los últimos días salió por todos lados la noticia de avances científicos que indicarían que es muy posible que el universo en que vivimos no haya nacido de la nada, de ese punto de densidad increíble o algo así al que llamamos Big Bang. No. Parece ser que el universo proviene de un “gran rebote” de un universo anterior, y que a su vez este vendría de otro rebote de otro universo, y así, por toda la eternidad.

Por toda la eternidad. Eso es lo que asusta. La eternidad. Éramos más felices (?) pensando que un día, así enderepente arrancó todo, y ya. Pero no. Parece que venimos rebotando.

¿Venimos dije? Sí, venimos. Y he aquí lo que me asusta:

Si el universo siempre fue, siempre estuvo, por toda la eternidad, quizá estemos vivendo otra vez una misma vida. Me explico:

Imaginemos desde cada “nacimiento” del mundo, desde cada rebote, la combinación de cosas que pasan hasta que vuelve a consumirse para dar lugar a un nuevo rebote. Esto implica desde el nacimiento de un planeta hasta el mínimo movimiento de un electrón. Hasta este mismo post. Todo, absolutamente todo lo que sucede, sucedió y sucederá en nuestro universo. Cada una de nuestras vidas, cada una de nuestras decisiones.

Obviamente es una combinatoria de posibilidades inconmensurable. No tenemos forma de poder decir cuánto. Es de tan grande, casi infinita. ¿Pero es infinita o finita?
Me huele que la combinación de eventos (llamemos evento a cualquier cambio de cualquier índole producido por cualquier cosa, sólo porque no se me ocurre una palabra mejor, y porque el blog es mío y vio usted como somos los bloggers cuando estamos en caprichosos) es finita. Muy posiblemente esté equivocado y alguien me desasne en un comentario. Pero para mí es finita, qué quiere que le diga.

Ahora bien, si la combinación de eventos posibles es finita, y está incluida dentro de la sucesión de rebotes, que es infinita (y es infinita en ambas puntas, o sea, también hacia atrás), estamos en condiciones de afirmar que al menos una de esas combinaciones ya sucedió al menos dos veces. No acabo de descubrir nada nuevo, esto se llama Principio del Palomar y lo descubrió un flaco hace -mínimo- más de un siglo.

De acá a pensar que, claro, quizá juuuusto la combinación de eventos que se repite es la que estamos viviendo ahora y esto que estoy escribiendo, bueno, simplemente ya fue escrito (pero la vez anterior hubo cero comentarios ;) ).

Y he aquí lo espantoso: si ya sucedieron todas las combinaciones posibles, en algún rebote anterior besé a la chica que, en este rebote, no me atreví a besar. Pero nunca sabré lo que sucedió después.

Palau si, villancicos no

Y ojo que acá no somos católicos ni protestantes ni judíos ni musulmanes (no sabemos muy bien qué somos, realmente, aunque hay grandes chances de un ateísmo no practicante).

La noticia del día (?) es que Macri prohibió que los niños cantores de villancicos de Cáritas, que como todos los años desde hace como 40 se presentaban en la calle Florida, puedan hacerlo este año. Hay una ley que indica que no pueden haber espectáculos en las calles del microcentro por el tránsito, y claro, los muchachos lo hacen cumplir a rajatabla.

Pero cualquiera que camine por esta peatonal se aviva que hay un artista callejero cada 20 metros promedio, tipos que nunca le van a ir a pedir una autorización para estar ahí, claro, porque seguramente el trámite les va a llevar más tiempo del que pueden estar sin conseguir una moneda para morfar.

Ahora, si el argumento es hacer cumplir la ley, quiere decir que si te ponés ahí es un delito. Imaginemos que este coro se planta igual ahí y canta. ¿Qué vas, a mandarle la policía a un grupito de pibes? Si, ya sé, no me digan: es capaz.

Además, digo: qué costaba hacer una excepción (si es que lo quieren tener en regla). Son 2 horas. Hay gente que lo va a ver porque cree en la misma religión, la pasa bien, deja un mango, los pibes se van contentos, la gente también, listo el pollo. Alguno ligará una silla de ruedas con eso, o no, pero no me quiero meter en ese punto. Pero no, claro, la gente importa un huevo. Lo importante es la estética de la ciudad, ¿no? Que esos “negritos” de San Martín y Tres de Febrero no nos afeen la calle Florida. Si viene otro coro más “blanquito”, capaz lo autorizamos (pensá en el que quieras).

Ahora hay algo que no me termina de cerrar: si uno de los puntos que destacan como argumento es la estética de la ciudad, me querés explicar qué hacen esos bloques enormes de cemento rayado reemplazando veredas históricas. Explicalo, a ver, dale, tengo toda la tarde.

Otra cosa: no podemos poner un coro de… no sé cuántos serán… ¿40 pibes, ponele? en plena calle Florida porque afecta el tránsito (tránsito pea-to-nal, sep). Pero sí podemos cortar la 9 de Julio entre Corrientes y Av. de Mayo para que venga Palau. Y no dos horas de un día como estos pibes, no, dos días y pilas de horas. Es decir que:

Método Macri para conservar el buen funcionamiento del tránsito:
• NO se puede entorpecer una peatonal durante 2 horas, un día.
• SI se puede cortar la principal avenida durante varias horas más, dos días. Seguidos.

Claro, en uno no hay un mango y se junta plata para los pobres, en el otro capaz hasta ponen plata para poder hacerlo. Ojo, no sé, ¿eh? Sólo capaz.

Ah, y no me vengan con que el encargado de autorizar no es el Jefe de Gobierno, porque para que Palau pudiera hacer lo que hizo, se firmó un decreto. Así que no jodan.

No sé si tengo más ganas de mandarlo a cagar a él, o a la gente que lo votó. No, si está estando bueno Buenos Aires… buenísimo.

Loas a la Fanta Mandarina

Ah, estas son las cosas que sí nos alegran el día.

Volvió a salir una edición especial de Fanta, que ya había salido también el verano pasado, con sabor mandarina – naranja (aunque el sabor a naranja es casi imperceptible, por suerte).

He de decir que, para aquellos que como a servidor le gustan las mandarinas, es top-top-top de topetitud. De hecho, incluso, tiene más sabor a mandarina que las propias mandarinas. Es como deberían saber las frutas, qué tanto.

Ahora, lo más interesante es que si uno mira de qué está hecho, no aparece jugo de mandarina, ni extracto de mandarina, ni saborizante de mandarina… ¡ni siquiera aparece la palabra “mandarina”!

¿Importa realmente? No. La Fanta Mandarina es uno de estos pequeños grandes placeres cotidianos que le harían pensar seriamente a uno si agarrarle a Morfeo la roja o la azul.

Dicho esto, cierro con mi top five de bebidas gaseosas / jugos / blah blah.

  1. Fanta Mandarina
  2. Schweppes Ginger Ale
  3. Levité Pomelo
  4. Jugo Citric
  5. Tropicana de naranja

Aunque estoy dispuesto a revisar los últimos 2 (o 3 incluso) si aparecen ofertas mejores. Soy todo oídos… :D

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